Salir a Sembrar

Por: Pbro. Mario Sandoval

Hoy domingo las lecturas de la Palabra de Dios en el evangelio nos narran la parábola del sembrador que nos alienta a acoger la semilla del Reino y al mismo tiempo nos puede servir como principio de revisión de vida y los posibles fracasos de los medios de santificación que Dios ha puesto a nuestro alcance. La parábola se refiere a la Palabra de Dios como semilla que es sembrada en el corazón del hombre, que es el campo en el cual el evangelio germina o se pierde. Los distintos terrenos son escenarios o grupos de oyentes donde cae la Palabra de Dios y suscita una reacción en cada uno de los elementos comunes que sobresalen: se escucha la palabra pero existe la libertad de la respuesta afectada por factores que dificultan llegar a echar raíz, madurar y dar fruto con perseverancia. En la siembra se ven implicados tres elementos fundamentales, la semilla, el terreno y la sabiduría del sembrador. En este pasaje del evangelio podemos reflexionar que la vida del cristiano y la de todo hombre es lucha. Hay que vencer el viento, la dureza de las piedras, las espinas; no basta con tirar la semilla para cosechar frutos abundantes.

La labor de la Iglesia es la evangelización: sembrando la semilla de la Palabra de Dios que hace renacer al hombre a una vida nueva y lo hace de diferentes maneras partiendo del gran mandamiento de la Nueva Alianza, que es el amor a Dios y al prójimo. Desde Cáritas de Nicaragua la Iglesia ha venido realizando una gran labor en beneficio de los más débiles; esta es una siembra de caridad y de amor al prójimo, que continuamente cosecha sus frutos, y se pueden ver en la alegría que reflejan los rostros de quienes son beneficiados con nuestros programas de asistencia y desarrollo.

 

 

En el afán de cumplir la misión de servir a nuestro pueblo en su desarrollo, queremos ir sembrando el evangelio de la caridad para despertar la conciencia social de los católicos y de los hombres y mujeres de buena voluntad.
Cáritas no solo lleva a cabo esa misión de amor, sino también lucha para que el mensaje
del evangelio germine en tierra fértil. Es asombroso ver que una gran mayoría de las personas no lucha por "ser" alguien, sino por "tener" algo; no se apasionan por llenar sus almas, sino por ocupar un sillón; no se preguntan qué tienen por dentro, sino qué van a ponerse por fuera, y eso es algo por lo que también Cáritas ama luchar.

En nuestra Nicaragua constatamos mucha miseria, violencia, desempleo, corrupción, esto
es fruto de una mala semilla que nos llena de tristeza y dolor, es tiempo de cambiar las cosas volviendo nuestros corazones a Dios, para que los transforme en tierra buena capaz
de producir frutos buenos que agraden a Dios y nos beneficien a todos. Recordemos lo que nos ha dicho el Señor "Por sus frutos los conoceréis".
En ese sentido, estamos conscientes de que a veces cuesta cambiar o resolver tantos problemas que nos rodean, pero lo importante no es tanto lo que hacemos o lo que cueste hacerlo, sino el amor con el que obramos. Cuando hay amor, existe todo lo demás.

Y para lograr estar siempre en la "lucha" contamos con un medio excelente: la oración.
Jesús la usó y siempre le funcionó.