Monseñor Casimiro: "El santo de los nicas migrantes"
Por: René Sabas Gómez
No hay duda que Dios está vivo y siempre extiende su mano de misericordia a sus hijos más desprotegidos y pisoteados en este brutal mundo, principalmente a aquellos que viven como extranjeros en otras tierras que no los vieron nacer; donde quedan expuestos a sufrir discriminaciones y opresiones por el estigma del color de su piel, su acento, su raza y su nacionalidad; en el entendido que todo lo anterior es uno de los puntos más oscuros de la naturaleza pecaminosa humana; causante del dolor, del sufrimiento y de la injusticia que sufren las poblaciones agredidas y que se ha categorizado mundialmente como Xenofobia. Siendo conocedor nuestro Creador y Padre de todas estas injusticias; él siempre provee ayuda a sus hijos más desamparados a través de nobles hombres a quienes: Prepara, Capacita y Unge con el compromiso del amor al prójimo contenido y ordenado en los santos evangelios de la palabra de Dios; tal es el caso de su Eminencia Reverendísima Monseñor Ángel Casimiro, obispo primado de la diócesis de Alajuela en Costa Rica; quien con voz profética desde el púlpito de su cátedra en la amada Iglesia Católica, apostólica y románica ha asumido el llamado divino del ejercicio de un ministerio Benemérito de Defensa de los nicaragüenses migrantes que son victimas de la xenofobia en nuestra vecina del sur.
Éste santo hombre de Dios, cuya voz profética a favor del ser humano, lo ha llevado a hacer llamados concretos y directos a los Ticos para decirle “al costarricense, que realmente, este país tiene que ser un país solidario y que este país tiene que desterrar por completo la xenofobia; porque no son, discúlpenme esta palabra, no son animales los que vienen, son personas”.
Y esta defensa no es de la noche a la mañana ya que desde la Iglesia Católica, San Casimiro ha sido el gran defensor de los derechos de los inmigrantes en Costa Rica y sus declaraciones a favor de éstos se han venido escuchando desde que estuvo al frente de la diócesis de Ciudad Quesada, al norte de Costa Rica hace más de cuatro años; en una zona que recibe mucha mano de obra nicaragüense que se emplea principalmente en labores agrícolas.
El obispo, de origen español, siempre ha sido claro que los inmigrantes nicaragüenses no son un problema para el pueblo tico sino que han llegado a ese país más bien a contribuir con el desarrollo de Costa Rica y siempre ha tratado de “desmitificar los mitos que sobre los nicaragüenses hay”.
Recordándoles a sus feligreses y a todo el pueblo costarricense “que los nicaragüenses más sencillos y humildes que llegan a costa rica a buscar oportunidades laborales son parte del desarrollo económico de Costa Rica, porque levantan la cosecha, cuidan las casas, los hijos de las familias, entre otras actividades”.
Este valiente hombre de Dios; sacerdote de la orden de los Frailes Agustinos Recoletos, reconoció que hace pocos años, la Iglesia Católica en Costa Rica hacía eco de la demanda de los inmigrantes, pero “hoy día hemos bajado la guardia y necesitamos recuperar la voz profética a favor del ser humano”.
Muy por el contrario de como piensan las mentes Xenófobas al ver la presencia del nicaragüense en su tierra, para el Obispo Casimiro, la migración favorece el desarrollo, y su sensibilidad social se basa de acuerdo a sus palabras en su propio origen natal Español; cuando un 16 de septiembre de 1942, nació en Pradejón, España, y según su testimonio éste es un “país que se forjó de migrantes”, y, por tanto para él y para muchísimos en el mundo, “la migración favorece al desarrollo de los pueblos”.
Roguemos a Dios para que sus exhortaciones pastorales toquen la conciencia del alma costarricense y particularmente sus llamados a la Iglesia en Costa Rica: Cuanto señala que: “Por eso hay que insistir en la solidaridad con la que hemos de recibir a nuestros hermanos y que la iglesia realmente asuma su poder profético y de incidencia ante el poder político, lo que en sí mismo constituye un gigantesco y encomiable reto para la Iglesia Católica costarricense.
Como ustedes han podido observar este hombre valiente tiene más que merecido el titulo divino que los campesinos humildes de Nicaragua le han conferido como: “El santo de los nicas”; por tanto para él sea mi bendición personal: En el nombre del Padre; del Hijo y del Espíritu Santo; que Dios lo cubra con la sangre protectora de su amado hijo Jesús”, ya que el vibrar de su voz profética lleva intrínseco un gran nivel de dificultad al nadar contra corriente en el ejercicio pastoral de su benemérito ministerio en defensa de nuestros humildes y amados connacionales que se encuentran migrantes en Costa Rica.
Considero importante que como nicaragüenses elevemos todos unidos nuestras oraciones a Dios: Por la Salud; Bienestar y Larga vida., del obispo Casimiro ya que es la mínima muestra de agradecimiento moral que debemos tener para con él como persona y para con él “Señor” que lo mueve a servir a nuestros hermanos.
Que Dios Bendiga a Nicaragua y a cada uno de los Nicaragüenses.
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